Rancagua: hogar y territorio que habitamos

¿Qué podemos asociar a nuestra ciudad que nos identifique? cobre, dos torres que se elevan en una de las pocas plazas planas en Chile, rodeo, catolicismo, huasos, chinas, vino… ¿Nos identifica esto? Quizás recordamos muchos de estas características en el corazón, pero existimos desde otro lugar. En Rancagua una nueva generación habita desde nuevos estilos de vida y refresca la vida familiar enseñando a sus padres prácticas que reconfiguran sus mentes y destruyen prejuicios.

Quedarse en Rancagua, amarla, hacerla nuestro hogar, significa también promover,  traer o crear en nuestra ciudad aquello que buscábamos en otros lados: productos, servicios, espacios, actividades que fomentan ciertos estilos de vida, educación, alimentación o salud diferentes a los que tradicionalmente asociamos a nuestra tierra de origen.

Hay experiencias que quizás sean trasnversales a todo rancagüino: salir temprano con el pasto escarchado bajo lo pies y mirar hacia un cielo amplio que empieza y termina en dos nítidas cordilleras coronadas de nieve. Al Rancagüino le gusta tener los pies en el suelo y prefiere vivir en casa con jardín y patio con parra, gusta de salir a regar cuando refresca y llenarse los pulmones de olor a tierra mojada. Se guarda temprano en invierno para disfrutar de un tecito dulce con tostadas o sopaipillas. El rancagüino le tiene respeto al frío, que cala los huesos y da insomnio. Conoce el canto del viento que aúlla y que vuela techos. Ha probado el calor extremo de verano a las 3 de la tarde en paseo Independencia.  Y no camina por el centro los domingos, a menos claro! que venga del cine. Estas experiencias las compartimos muchas generaciones desde hace tiempo. Pero hay otras más recientes y renovadoras que se van sumando.

Si por ejemplo: llevas una dieta vegetariana, si haces yoga, si buscas donde comprar tofu o queso vegetal, si tratas tus dolencias con hierbitas y con flores de Bach, si te gusta escuchar la música de artistas locales, si te gusta ir a una cicletada, si vas a ferias del trueque, si participas en talleres para hacer tu propio jabón y pasta de dientes, si tienes compost y quieres aprender lombricultura, si buscas alimentación orgánica, si quieres aprender danza afro, si quieres decorar tu casa con fotografías de algún artista local, si buscas tu grupo de meditación… Todo eso implica difundir un Rancagua nuevo, un Rancagua que existe y que es más consciente, honesto, ecológico, más amable con los otros y con el Valle en el que se levantan nuestros hogares.

Pero ese Rancagua se ha mantenido accesible sólo para una red pequeña de ciudadanos que se reconoce en estos espacios alternativos. La idea es sencilla: Volvamos este Rancagua más masivo. Que los interesados se enteren de las actividades a tiempo! que puedan participar :)! que compartan el evento en su muro de facebook! que asistan en familia a iniciativas que demuestran su amor a Rancagua y a la comunidad que en ella habita.

 

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